Lugar desconocido - Suga x Jimin

 Min Yoongi



Desde que tengo uso de razón he vivido en Daegu, cautivadora ciudad  y el niño quien fuese yo hace unos 8 años siempre se maravillaba ante el hermoso amanecer que contemplaba desde el ventanal de su habitación. Recuerdo haber visto casi todos los colores pintados en el cielo desde el alféizar, en los días despejados o en los días de lluvia, sentía que el alma de la ciudad estaba en ella y yo quería permanecer aquí por siempre. Es por ello que cuando papá nos dió la noticia de la mudanza a Seúl, yo desaparecí por el resto de la tarde, mi intención no era llamar la atención, mucho menos preocuparlos, pero recuerdo que cuando regresé los oficiales de policía estaban con una patrulla en la entrada de la casa.


Los ojos llorosos de mi madre se agrandaron al verme. Corrió hasta mí y sin decir nada me abrazó, lo recuerdo muy bien, es hasta ahora una de las memorias prevalecientes que tengo de ella, que se reproducen como una película en mi mente y aún las fuerzas con las que me rodeó siguen haciendo presión en mi pecho y mi corazón. Mi madre me conocía más que nadie, sacó cara por su hijo, esa noche discutió con mi padre. Lejos de que eso me entristeciera me daba esperanzas, ahora sé que era un niño egoísta desde entonces, sin embargo no podía ver más allá de las decisiones de mi padre, así que me perdono a mí mismo por haberlo sido.  No tenía muchos amigos, y el que tenía no supe que lo era hasta que fue a despedirse de mí, que haya ido hizo que la mudanza fuera más llevadera, me ayudó a empacar y le dejé a mi pequeño poodle, ya que la abuela, la madre de mi padre era alérgica. 

 

Al llegar a Seúl mi padre me compró una cámara, y es así como mi afición por la fotografía empezó, de repente Seúl dejó de ser indiferente para mí, se convirtió en mi hogar y el lugar de mis inspiraciones.


Desde entonces no he cambiado mucho, me inscribí en la Universidad de Seúl en la carrera de artes plásticas y me he mantenido con mi trabajo de medio tiempo en una agencia de fotografía. 


Solo asistí el primer día, no porque no estuviera interesado, sino porque una idol famosa compró mis servicios durante un mes, realmente para mí, era una gran oportunidad, así que no lo pensé mucho. Al regresar todos parecían familiarizados con todos, a excepción de mí. Estaba demasiado agotado mentalmente como para siquiera dirigirles la palabra, esa semana mi madre había fallecido. La razón por la que asistí a clases a pesar de ello, es porque el tiempo era más pesado entre cuatro paredes. Me inscribí en el taller de esgrima y es ahí donde conocí a Jimin. 


Desahogarme con él después de clases me hacía olvidar del mal tiempo. Él no me conocía y yo tampoco, nos llevábamos mal, pero no podía dejar de buscarlo cada tarde en el salón de danza, resulta que era multifacético, un día lo podía ver empuñando su espada retando a su oponente con una sonrisa altiva, y al otro deslizarse con pasos suaves de extremo a extremo en el salón de baile.



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